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domingo, 4 de octubre de 2009

#Capitulo3: Raro Encuentro

Pero fuera de todo eso me percate de algo y mire con el rabillo del ojo hacia atrás y ¡OH POR DIOS!

Había un.. Un.. ¡Santo cielo! Como a quince pasos de distancia de donde me encontraba yo había un HOMBRE chico lo que sea, vestido con una chaqueta muy ancha con capucha por lo que a mi distancia ni siquiera podia verle bien el rostro ¡Jesucristo! Y si era un violador o un acecino en serie o un.. Maldita sea Bianca tranquilízate- me dije una y otra vez mientras indirectamente empezaba alejarme del tipo pero apenas yo di un paso el también lo hizo, hay dios ¡me van a matar! Era lo único que podia pensar, ya completamente presa del pánico eche a correr y el maldito tipo hizo los mismo, cada vez acortando más la distancia entre nosotros, ¡no quiero morir! ¡No quiero morir! – era lo único que estaba en mi mente mientras corría volví a echar vistazo hacia atrás y luego desee no haberlo hecho, NO, ahora estaba a unos diez pasos de mi, en un intento desesperado por escapar acelere más el paso pero mi mal estado físico me jugo en contra tropecé con una roca y caí dando vueltas mientras iba bajando en picada por una colina, después todo sucedió muy rapido ni siquiera sé como lo hizo pero el extraño se abalanzo sobre mí para intentar sostenerme para que dejara de caer, ¿quee? ¿Me estaba ayudando? ¡Porque? Oh claro para después matarme, aunque esa teoría no tenía demasiado sentido, pero luego el también perdió el equilibrio y cayó sobre mí, cuando me vine a dar cuenta los dos ya nos encontrábamos rodando colina abajo, pero luego nuestras vueltas se detuvieron, abrí los ojos me encontraba sobre él, que tenía sus manos en mi cintura y yo las mías en su pecho, solté un grito ahogado y no sé como pero me lo quite de encima y me levante tan ágilmente que hasta yo me impresione, tampoco sé de dónde saque fuerzas pero eche a correr otra vez, y acto seguido el también se levanto y volvió a seguirme ¡Dios! ¿Cuando se supone que esto acabaría?.

-¡Eh!-grito el tipo detrás de mi- Espera- continuo gritando pero yo seguí corriendo.
-¿de quien huimos?- volvió a gritar. Y Yo pare en seco ¿huimos? ¿A que se refiere? Me volví rápidamente hacia él y quede en shock, no era un tipo ni tampoco tenía el rostro de un asesino en serie ni mucho menos, era un..chico, aunque supuse que era mayor que yo, esta vez sí pude verle el rostro ya que su capucha ya no estaba, tenía el cabello oscuro, ojos esmeralda oscuros también, unos labios bastante carnosos y ¿Qué demonios me pasaba? ¿Por qué me fijaba en eso? Podría ser un posible asesino y yo solo estaba hay como una idiota embobada por lo lindo que era.
Camino hacia mí y acto reflejo yo me aleje.

-Por favor- suspiro poniendo las manos en sus rodillas, supuse que en forma de apoyo - podrías parar ya de correr? De quien quiera que hubiéramos estado huyendo en los últimos minutos seguro que ya lo perdimos.

¿Hubiéramos? ¿Por qué lo decía en plural? La única que había estado huyendo aquí había sido yo.

-¿pero qué dices?-grite- la única que estaba huyendo era yo y de ti, es más ni siquiera sé quién eres, ni porque me sigues- dije casi histérica.

Pero el chico solo parecía entre confundido y divertido- ¿de mi?- dijo haciendo una mueca de asombro.- lamento haberte dando la impresión equivocada de verdad, pero yo solo te seguía para ver si estabas bien, pero en ningún momento te detenías por más que te gritara-. Volvió a acercarse a mí pero esta vez no me aleje. ¿Para ver si estaba bien? ¿A qué se refería?
-ten- dijo mientras me daba mi bolso- o dios entre tanta carrera ni siquiera había notado que ya no lo tenía conmigo.
-gracias- dije secamente- y sabes no me lo vayas a tomar a mal, pero aun no descarto la idea de que seas un psicópata que esta por matarme.

El soltó una risotada, vaya que sonrisa tan bonita, volví a sacudir la cabeza.. ¿porque me fijaba en eso?
- estas bien? - dijo parando de reír.
- si- Respondi. - Y bien?, porque estabas siguiéndome?-pregunte.
- ya te dije cuando te embarraron de esa agua de charco pues- le era casi imposible no reírse, lo que provoco que yo me sonrojara- en fin tú te veías bastante preocupada, a cada momento mirabas a todos lados, parecía como si intentaras huir de alguien-dijo, vaya.. así que esa era la impresión que daba una loca adolescente huyendo de su imaginación? Genial- pensé sarcásticamente.
-Ya veo- dije- pero sabes es difícil no pensar lo peor cuando estás sola en un bosque y alguien te persigue de esa manera.- dije sarcásticamente.
-si supongo que tienes razón- respondió el irónicamente.- Soy Chace- dijo tendiéndome la mano, yo dude un poco por lo que dijo- vamos, en serio no te matare, lo prometo- rompio a reír de nuevo así que la tome.- Soy Bianca.

viernes, 2 de octubre de 2009

#Capitulo2: Ciudad

Afuera aun estaba oscuro puesto que no eran ni las seis de la mañana y todo estaba muy silencioso, cuando estuve como a dos manzanas de mi casa recapacite, ¿Qué demonios se suponía que estaba haciendo? Ni siquiera sabía a dónde me dirigía, o mejor dicho no tenía a dónde dirigirme, sacudí la cabeza frenéticamente de un lado a otro, no pensaría en eso, al menos no ahora, por los momentos solo me limitaría a caminar y a disfrutar del panorama aunque tampoco es que New York tenga un panorama demasiado hermoso del cual disfrutar, como dicen los turistas “New York la ciudad que nunca duerme” por cualquiera calle por la que pasaba habían miles de carros en las autopistas, personas abriendo sus locales o dirigiéndose a sus respectivos trabajos, los fastidiosos ruidos de típicos de las cornetas de los autos, edificios y demás lugares que ya estaban en funcionamiento, al parecer ya había abandonado mi silencioso vecindario.

ESPERA ¿QUEE? Es verdad porque habían tantas personas y ruido a mi alrededor? Enseguida saque mi celular de mi bolsillo, ¡oh por dios! Eran los ocho de la mañana ¿tanto había caminado que me había adentrado en la cuidad? Maldición maldición, esto no era lo que yo pretendía, mire para todas las direcciones desesperadamente, si definitivamente ya había abandonado mi vecindario.

Mientras iba caminando muchas personas se quedaban mirándome, supongo que porque era muy extraño ver a una adolescente en la cuidad tan temprano tomando en cuenta que aun faltaba un día para que acabaran las vacaciones.
Pero sin embargo eso no era justificación para que me miraran tanto, es decir yo no era un fenómeno, al menos NO aun.
Sacudí la cabeza y saque mi ipod del bolso me coloque los audífonos y volví a mirar en todas la direcciones, las miradas ya se estaban haciendo muy pero MUY molestas así que solo me concentre en la música que escuchaba y acelere el paso intentando sobrepasar rápidamente a la multitud, como a los diez minutos de caminata o mejor dicho casi carrera ya me había alejado un poco de los ruidosos edificios y de todo el típico burulu de gente de la ciudad, mientras caminaba por la acera gire mi cabeza a la izquierda y mi sorprendí un poco, los que mis ojos veían era un pequeño bosque, vaya eso sí que es raro ¿en New York? ¿Un bosque? Definitivamente raro ya que las malditas industrias no podían ver algún tipo de areas verdes cerca porque enseguida estaban planeando destruirlas para sustituirlas por algún estúpido centro comercial, mercado o cualquier otra cosa de esas ¡Ja! Como si ya no hubiera demasiadas.

Cuando me disponía a cruzar la calle para acercarme un poco más a aquel bosque gracias a mi GRAN suerte mientras lo hacia un estúpido chico que iba pasando con su precioso convertible negro me salpico casi todo el pantalón de una maldita agua de charco que había en la calle, Ahss – IMBECIL- grite pero como que el chico no debía haberme escuchado por que ni se inmuto y continuo su camino a la velocidad de la luz.

Ahora irritada y empapada mire de nuevo a todos lados haber si alguien había presenciado mi inoportuno incidente, supuse que algunas personas si lo habían visto por lo que cruce la calle en dirección al bosque rápidamente a grandes zancadas, mientras más me iba adentrando en el bosque solo iba concentrada en mi música y maldiciendo el que no me hubiera llevado unos pantalones extras, pero fuera de todo eso me percate de algo y mire con el rabillo del ojo hacia atrás y ¡OH POR DIOS!..

lunes, 28 de septiembre de 2009

#Capitulo1: Escapada

Tengo que hacerlo, tengo que hacerlo- me repetía una y otra vez mentalmente mientras doblaba las sabanas de mi cama, si me iría al menos no debería ser tan descortés y ordenarla no?.
Una vez terminado me senté en la esquina de la misma para tranquilizarme y organizar un poco mis ideas, haber no es que yo tuviera una especie de mochila multiusos para una escapada improvisada por tiempo ilimitado, tampoco el dinero suficiente como para comprarme un pasaje de avión e irme MUY lejos, ni mucho menos un amigo esperándome en la calle con un auto y el motor del mismo en marcha, en resumen: carecía de lo que la personas normales y cuerdas llamarían un plan.

Aunque tampoco es que en este momento eso importara demasiado, lo único importante era que debía irme y rapido, hoy mismo debía hacerlo, ya mañana sería demasiado tarde puesto que las clases comenzarían y perdería cualquier oportunidad que tuviera de escapar de aquel maldito infierno.

Me levante tome un bolso lo bastante grande en el que guarde un poco de dinero y otras cosas que supuse que serian necesarias, lo serré me lo eche al hombro y me dirigí al armario mientras guardaba mi celular en el bolsillo trasero de mis vaqueros.
Tome una chaqueta negra bastante sencilla con capucha y se cerraba al frente con tres botones plateados y me la amarre a la cintura, solo me Decidi a llevarla porque al mirar por la ventana esta mañana parecía bastante fría y como dice el dicho: mejor prevenir que lamentar.
Cuando creí que llevaba todo lo necesario me coloque frente al gran espejo de madera a darme un ultimo vistazo, mi cabello aun estaba un poco húmedo por el baño que me había dado hace como media hora pero de resto seguía igual liso cayéndome hasta los hombros y con cada una de sus puntas levantadas en direcciones diferentes, del mismo castaño claro de siempre ya que nunca en mis dieciséis años de vida lo había pintado, el tono de mi piel tampoco había cambiado seguía igual de pálido como siempre por más sol que recibiera lo único que lograba era que mi piel se tornara de un feo color rojizo y sin embargo seguía siendo pálida, y mis ojos que hasta el momento no tengo ni idea de cuál es su color preciso ya que soy de esas personas extrañas a las que le cambian de color según su estado de ánimo o algo así según me había dicho mama, en este momento parecían aqua o algo así y debajo de ellos habían unas grandes ojeras, aunque supongo que era de esperarse ya que en toda la noche anterior no logre conciliar el sueño pensando en como se supone que aria hoy, aunque sin demasiado éxito ya que a estas alturas continuaba sin tener plan alguno.

Cuando me disponía a salir de mi habitación ¡Bum! caí al suelo –demonios-pensé, definitivamente tenía que dejar de ser tan torpe de ahora en adelante, me levante y me quede en cuclillas un momento mientras amarraba los cordones de mis desgastadas converse negras, que eran las que habían ocasionado mi estúpida caída, francamente yo tenía que ser excepcionalmente torpe porque es decir quien se cae en su propia habitación por tener desatados los cordones de los zapatos?, que patico.

Salí de la habitación lo más silenciosamente que pude pero antes de bajar las escaleras me detuve fuera de la habitación de mis padres, pegue mi oreja a la puerta y agudice el oído lo mayor posible, aunque no hizo falta que lo hiciera demasiado ya que con solo medio pegarme a la puerta se podían escuchar los sordos ronquidos de mi padre, si mi madre podia soportar dormir con semejante ruido justo a su lado dudo que llegara a escuchar mis pasos, aunque uno nunca sabe, cuando baje las escaleras tratando de ser lo más silenciosa posible tomando en cuenta que cada escalón que pisaba cada escalón que crujía con aquel desquiciante chirrido que instintivamente me hacia girarme hacia la habitación de mis padres a ver si ya me habían descubierto.

Cuando logre bajar al fin me detuve en la cocina y abrí aquella nevera que era como dos veces mi altura y unas tres veces mi ancho, tome un vaso de vidrio y vertí un poco de agua en el, después desvié la mirada hacia un pequeño reloj que se encontraba guindado en la pared, las cinco y treinta, hum- supongo que no era tan extraño que mis padres no me hubieran descubierto aun, después de todo ellos no eran de ese tipo de personas madrugadoras ni mucho menos, siempre se la pasaban quejándose de lo molesto que les resultaba el sol, supongo que los entendía, ellos tenían sus razones, así que casi siempre despertaban como a eso del medio dio y si acaso un poco antes.

Volví a tomar mi bolso que antes había puesto un momento sobre el mesón de la cocina y me dirigí a la entrada, tome mis llaves, suspire profundamente y abrí la puerta…